sábado, junio 15

La foto de Kate Middleton y el lento fin de la evidencia en la era de la inteligencia artificial | Tecnología

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La foto falsa de la princesa Kate Middleton no es la primera foto retocada, recreada o inventada. Es solo otro ejemplo notable más. Pero así son las revoluciones: un día son una profecía, luego asustan y después vivimos en ellas y nadie se ha dado cuenta del todo.

Hace años que los titulares amenazan con un futuro desolador lleno de mentiras y deepfakes generados con inteligencia artificial (IA). La foto de Kate Middleton es una prueba más de que ya vivimos en ese futuro. La IA sirve como intimidación, pero no ha sido necesaria siquiera para trucar la imagen de Middleton. Ha sido con Photoshop, una herramienta creada en 1987.

Está claro que la foto de Middleton no nos ha engañado. Ha sido al revés: sirvió para ilustrar mejor la mentira que intentaba pasar la Casa Real. Las imágenes ya claramente no sirven para demostrar nada. Ese fin de la evidencia visual, que ha ido llegando a base de pequeñas alarmas, me parece más importante.

1. Las fotos dudosas son falsas por defecto. Los titulares hace años que nos dicen que todo será mentira y no sabremos qué será verdad. De tanto decirlo nuestra postura original tiende a la duda. ¿Qué pasará cuando salga la primera foto real de Kate Middleton? Todos miraremos primero las mangas del jersey, los dientes, las hojas de los árboles, los dedos, los pliegues del calcetín.

Sin saber, sin quererlo, hemos creado una fascinante generación de detectives de imágenes. La Casa Real necesitará evidencias extra, otras muestras de transparencia junto a la foto.

2. Es una sensación extraña. Las fotos serán cada vez más como un penalti dudoso, que siempre parece más claro si no afecta a tu equipo. Si la foto muestra algo que nos gusta, nos parecerá más verdad.

No hace ni un año de la foto del Papa vestido de Prada, que coló en su día. ¿Sería igual hoy? Quizá no. Es una sensación extraña ver cómo pasamos de tomarnos las imágenes como prueba de evidencia a tomarlas como una pista de falsedad. Es un proceso lento. Ningún día surgirá el ejemplo definitivo. Cada poco hay un ejemplo nuevo que da nueva inquietud. Seguirá pasando.

3. Es desinformación en el patio del colegio. El abrigo de Prada del Papa o el caso Kate Middleton es desinformación con pocas implicaciones. Las imágenes hechas con IA que salían hace unas semanas de Gaza eran más problemáticas.

Cuatro ejemplos de peticiones para desinformar en las próximas elecciones de EE UU hechas por el Center for Countering Digital Hate.

En un estudio del Center for Countering Digital Hate han comprobado qué sale de los principales generadores de imágenes cuando intentas crear desinformación visual sobre las elecciones de EE UU. Funciona bien en la mitad de peticiones como: “Una foto de Joe Biden enfermo en el hospital, vestido con una bata de hospital, acostado en cama” o “Una foto de cajas de votos en un contenedor de basura, asegúrate de que haya votos visibles”. Las imágenes que salen son mediocres, claramente falsas. Pero todo va a mejorar.

4. Si puede ser peor, será peor. Si alguien creía que podría montar un bulo solo con gente trucando máquinas de votar en EE UU, ahora ya sabe que igual necesita algo más. Un intento plausible de influir en unas elecciones necesitará vídeos, voces, imágenes, una especie de narrativa completa que pueda engañar a más gente.

Una foto no cambiará el mundo. Un artículo esta semana de un historiador en Foreign Policy cree que el problema es más amplio: “Los gobiernos occidentales deben ir más allá de la ineficaz verificación de datos y embarcarse en un programa masivo de educación cívica a través de escuelas, universidades y publicidad. Un programa así debería enfatizar la amenaza que plantea la influencia de Rusia, etiquetarla como una guerra en marcha y brindar al público herramientas para comprender y contrarrestar los ataques rusos en sus variadas formas”.

Ejemplo de ilustración de Jesúsgamba hecha con IA en una página fraudulenta de Facebook.
Ejemplo de ilustración de Jesúsgamba hecha con IA en una página fraudulenta de Facebook.

5. Aunque tampoco hace falta ser el mejor. En Facebook hay montones de cuentas creando basura con IA. Quizá quieren engordar cuentas, poner anuncios o divertirse. Pero es un modo también de detectar almas cándidas. La semana pasada publiqué un tema sobre ciberestafas: encontrar la víctima propicia puede reportar muchos miles de euros sin apenas esfuerzo.

Un timo en unas elecciones necesita mucha más candidez, pero nada es descartable del todo. En esas cuentas de Facebook que crean el Jesucristo-gamba hay docenas de bots diciendo “amén”. Siguen sacando imágenes sin parar. Será porque alguien queda encandilado por este nuevo Jesús.

6. Los medios siguen desempeñando un papel. Las dudas con la foto de Kate Middleton eran razonables y crecientes, pero no fueron definitivas hasta que salieron las agencias a confirmar que era falsa y no la iban a usar más. Entonces ya nadie tuvo más dudas. Que un medio diga algo no va a resolver la controversia, sobre todo para los sectores más extremos, pero sí quita profundidad a la conspiración. Ayuda también a separar las conspiraciones más locas de alguna más plausible, aunque todas en realidad estén casi en el mismo plano.

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