jueves, abril 25

Hamás e Israel completan la mayor parte del canje previsto en la tregua entre presiones para que negocien una extensión | Internacional

Después de un amago, finalmente desactivado la víspera, de romper la tregua de cuatro días en Gaza, este domingo Hamás ha liberado a otros 13 rehenes israelíes ―niños de entre 4 y 17 años y mujeres―, que ya se encuentran de vuelta en su país, según ha informado el ejército de Israel. Otro ciudadano israelí, que también tiene pasaporte ruso, ha recobrado la libertad, al igual que tres cautivos tailandeses. La secuestrada de más edad en la tanda de esta tercera jornada de pausa en los combates, Alma Avraham, de 84 años, ha sido evacuada en helicóptero a un hospital en estado grave, según la televisión pública israelí. Como estaba previsto en el acuerdo que entró en vigor el viernes, Israel ha excarcelado poco después a 39 palestinos recluidos en cárceles israelíes, todos menores de edad. El canje en el tercer día de tregua se ha producido en medio de nuevas presiones de los principales mediadores en la actual guerra, Estados Unidos, Qatar y Egipto, para que las partes negocien una extensión del alto el fuego.

A última hora de esta jornada, Hamás ha asegurado en un comunicado que está “tratando de extender” la tregua de cuatro días para “asegurar la liberación de más prisioneros palestinos”, en la que es la primera ocasión que el movimiento fundamentalista palestino expresa su disponibilidad a aceptar esa prórroga. Horas antes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, había visitado Gaza, por primera vez en las siete semanas que dura la guerra. En la Franja, Netanyahu ha arengado a sus tropas: “Continuaremos hasta el final, hasta la victoria. Nada nos detendrá. Estamos convencidos de que tenemos el poder, la fuerza, la voluntad y la determinación para lograr todos los objetivos de la guerra”, ha proclamado Netanyahu, según un comunicado de su oficina. Estas palabras no permiten augurar que la calma parcialmente recobrada en la tierra asolada de Gaza dure más de los cuatro días ya acordados en el acuerdo que prevé el canje de 50 de los alrededor de 240 rehenes israelíes por 150 presos palestinos. A última hora del domingo, el presidente estadounidense Joe Biden mantuvo una conversación telefónica con Netanyahu y este le comunicó que, cuando expire la actual tregua, el ejército israelí reanudará la operación militar en Gaza “con todas sus fuerzas”.

Los gazatíes, que han visto morir a casi 15.000 de ellos en lo que va de guerra, según las autoridades sanitarias de la Franja, son seguramente quienes más anhelan una prórroga de esta tregua efímera, pero también los aliados internacionales de los dos bandos enfrentados en este conflicto aspiran a que la paz se prolongue. Biden, en comparecencia este domingo desde Massachusetts, afirmó que Washington trabaja para que “la tregua se extienda”. “Estamos comprometidos en garantizar que este acuerdo se implemente plenamente, y trabajaremos para extenderlo”, ha manifestado Biden. “Durante semanas, he estado abogando por una pausa en la lucha con dos propósitos: aumentar la asistencia que llega a los civiles de Gaza que necesitan ayuda y facilitar la liberación de los rehenes”. Biden también reiteró su apuesta por “la solución de los dos Estados”. “Es la única manera de garantizar la seguridad a largo plazo tanto de los israelíes como de los palestinos. Que puedan vivir en igualdad de condiciones de libertad y dignidad. No renunciaré a trabajar por ese objetivo”, informa Iker Seisdedos.

Otros movimientos diplomáticos van en la misma línea. El primero, el anuncio de una nueva visita a Israel los próximos días del secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, por cuarta vez desde el inicio de la contienda, y la llegada este sábado a territorio israelí de una delegación de alto nivel de Qatar—inédita, los dos países no tienen relaciones diplomáticas oficiales— para tratar de extender la pausa en los bombardeos que está dando a Gaza un breve respiro.

En su última visita a Israel, el 3 de noviembre, Blinken mostró, como siempre, el férreo apoyo de la Administración de Joe Biden a Israel, pero con un matiz que muestra la creciente incomodidad del adalid internacional de Israel por la elevadísima cifra de muertos en Gaza: el secretario de Estado instó a su socio israelí a “hacer más para evitar las muertes de civiles”. Al menos 6.150 de los fallecidos son niños, de quienes Israel difícilmente puede sostener que eran militantes de Hamás. En esa visita, según la prensa israelí, se sentaron en parte las bases de la tregua temporal en los combates para permitir la liberación de rehenes y la llegada de más ayuda humanitaria a la Franja. Ese esquema es el que finalmente aceptaron las partes y entró en vigor, con un día de retraso y mucha desconfianza, el pasado viernes.

Varios jóvenes palestinos eran aupados este domingo en Ramala (Cisjordania) tras ser puestos en libertad de una cárcel israelí.AMMAR AWAD (REUTERS)

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La prensa israelí de este domingo da por sentado que el jefe de la diplomacia de Washington tratará de nuevo la cuestión de los cautivos en Israel, pero, sobre todo, asumen que el viaje tiene como fin convencer al Gobierno de Netanyahu de que amplíe la tregua. Ambas cuestiones están íntimamente relacionadas. Hasta ahora, la única posibilidad concreta para adoptar esa prórroga que ha ofrecido Netanyahu es la de añadir un día a la interrupción de los combates por cada diez rehenes adicionales que se sumen a los 50 pactados. Desde el inicio del alto el fuego el viernes pasado, la milicia fundamentalista palestina ha puesto en libertad a 58 rehenes, 40 de ellos israelíes y el resto trabajadores de países asiáticos, mientras que Israel ha excarcelado a 117 palestinos.

Un viaje inédito

Egipto, otro de los países que está mediando entre Hamás e Israel, había mostrado este sábado un optimismo cauto sobre la tregua. En un comunicado, su portavoz aseguro que su país, fronterizo con la Franja, había recibido “señales positivas” de que esta podría extenderse “un día o dos”, según Reuters, lo que indica que Hamás podría estar dispuesto a liberar a más cautivos. Una fuente de seguridad egipcia ha ido este domingo más lejos y afirmado a la agencia Efe que las partes han dado “una respuesta positiva” a una propuesta de Egipto y Qatar para ampliar la tregua por otros cuatro días, “bajo las mismas condiciones”.

Qatar ha sido el principal negociador frente a Hamás, —la oficina política de los fundamentalistas tiene su sede en Doha—. Este sábado, en la inesperada visita —al menos públicamente—, un pequeño avión catarí aterrizó en Tel Aviv con una delegación oficial del país a bordo. Posteriormente, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores catarí, Mayid al Ansari, declaró a la cadena francesa France 24: “Esperamos que después de los cuatro días podamos firmar un segundo acuerdo que amplíe el alto el fuego”, un camino que describió como “largo”. Al menos una parte de esa delegación ha visitado también este domingo Gaza. Varios usuarios de las redes sociales han mostrado un vídeo en el que aparece la ministra de cooperación catarí, Lolwah Alkhater, departiendo con periodistas gazatíes

El optimismo cauto que expresan Egipto y Qatar choca con las reiteradas declaraciones de Netanyahu y de su ministro de Defensa, Yoav Gallant. Como ha hecho este domingo en Gaza, el primer ministro no deja de repetir que la guerra seguirá. Según el diario Haaretz, uno de los temas que el secretario de Estado Blinken abordará con Netanyahu es el propósito del Ejecutivo israelí de extender su ofensiva terrestre a la región meridional de Gaza, donde se concentra ahora la mayor parte de los 2′3 millones de gazatíes, después de que Israel les ordenara desplazarse allí el 12 de octubre. Este proyecto suscita reticencias en Washington, que teme que la ya enorme cifra de muertos en Gaza se dispare aún más si Israel lleva su ofensiva al sur. Ello comprometería la posición internacional de Israel y también la suya propia como su principal valedor.

La imagen de Israel está ya tocada, sobre todo en los países del sur global, pero empieza a estarlo también en Occidente, donde los Gobiernos de algunos Estados miembros de la UE, como España y Bélgica, han visto cómo Israel los acusaba de “apoyar el terrorismo”, después de que sus respectivos jefes de Gobierno, Pedro Sánchez y Alexander de Croo, le recordaran la elevada cifra de víctimas civiles en Gaza, sin dejar por ello de censurar el ataque de Hamás que causó 1.200 muertos en Israel el 7 de octubre. El Gobierno israelí ha añadido este domingo otro más a los frentes diplomáticos que tiene abiertos, al convocar a la embajadora de Irlanda por unas declaraciones del primer ministro de su país, que ha juzgado “escandalosas”. La víspera, Leo Varadkar se congratuló de la liberación de una menor liberada por Hamás, también de nacionalidad irlandesa, asegurando que había estado “perdida”.

Pese a todo, gracias al apoyo de Washington, la presión internacional sobre Israel para que amplíe la tregua sigue siendo mucho menos relevante para el Gobierno de Netanyahu que la que afronta dentro de su país. Esa presión proviene no solo de las familias de los rehenes, que aspiran a que los liberados no sean solos los 50 ya anunciados, sino de buena parte de la opinión pública, que los apoya. Decenas de miles de personas se manifestaron la tarde del sábado en Tel Aviv para mostrar su respaldo a esas familias, mientras otros miles pedían en Jerusalén la dimisión del primer ministro.

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