viernes, abril 12

Israel y Hamás amplían ‘in extremis’ un día más la tregua, hasta la mañana del viernes | Internacional

La tregua durará un día más, hasta la mañana del viernes, cuando se cumple una semana de alto el fuego. Tras horas y horas de negociaciones y cuando la amenaza para retomar los bombardeos alcanzaba el fin del acuerdo pactado, Israel y Hamás anunciaron a primera hora de esta mañana del jueves (en torno a las seis de la mañana en la España peninsular) que ampliaban 24 horas más el alto el fuego. Se trata de la segunda vez que se consigue extender el cese de hostilidades, que en un primer momento fue de cuatro días (de viernes a lunes), al que se añadieron dos jornadas más (martes y miércoles). La última noche arrancó en medio del esfuerzo de los países negociadores con Qatar como principal escenario donde limar las diferencias entre los principales actores de la guerra que se libra desde el pasado 7 de octubre.

El anuncio coincide con un repunte de la violencia tanto en Jerusalén como en Cisjordania. En Jerusalén, un ataque con armas de fuego junto a una parada de autobús ha causado, al menos, la muerte de tres viandantes y dos atacantes, según los servicios de emergencia y fuentes policiales. Los dos son hermanos, residentes en Jerusalén Este, expresos en cárceles de Israel y miembros de Hamás, según los servicios secretos. En cuanto a Cisjordania, el ejército israelí ha llevado a cabo en las últimas horas una incursión en el campo de refugiados de Tulkarem.

El ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, tras visitar el lugar del ataque, ha insistido esta mañana en su propuesta de entregar más armas a la población, algo que viene haciendo en las últimas semanas. “A los ciudadanos que neutralicen a los terroristas ya no se les confiscarán las armas gracias a mi reforma”, dejó escrito en su perfil de la red social X (antes Twitter). “A demasiados héroes que mataron a terroristas amenazantes se les revocaron las armas. ¡Los ciudadanos que se defienden merecen un premio! No la confiscación”, añadió. Ben Gvir es de los integrantes más extremistas y más críticos con la tregua del Gabinete del primer ministro Benjamín Netanyahu.

La tregua, sin embargo, sigue su curso. El ejército israelí señaló a primeras horas de esta mañana mediante un comunicado: “A la luz de los esfuerzos de los mediadores para continuar el proceso de liberación de los rehenes y de acuerdo a los términos de lo acordado, la pausa operativa continuará”. Eso permitirá liberar a lo largo del jueves a ocho rehenes más, todos mujeres y menores, de los que se encuentran en manos de los yihadistas.

Los obstáculos habían aflorado a lo largo de la noche según se avanzaba hacia la hora del toque de campana que daba paso a la posibilidad de nuevos ataques. El movimiento fundamentalista había anunciado que Israel se negó a aceptar otros siete rehenes, mujeres y niños, junto a los tres cadáveres de sus ciudadanos —también mujeres y niños de una misma familia que el miércoles dio por muertos—, según el diario israelí Haaretz. Ese era su ofrecimiento como garantía para ese día añadido.

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Un séptimo canje de rehenes y prisioneros

La nueva prórroga del cese del fuego permitirá un séptimo canje de rehenes por prisioneros y dará unas horas más de respiro a los habitantes de Gaza. Así, el temor que muchos de ellos definían en redes sociales como una “pesadilla” ha quedado, si no disipado, al menos pospuesto, con el anuncio del nuevo compromiso. Los términos del acuerdo son similares a los que han estado en vigor estos seis días y sus puntos principales siguen siendo, además del cese de los bombardeos, la liberación de rehenes en manos de Hamás y de otros grupos en Gaza a cambio de la excarcelación de presos palestinos y la entrada de ayuda humanitaria en la Franja. Quedan todavía en torno a 145 rehenes en el enclave mediterráneo palestino.

El canje incluía inicialmente solo a mujeres y niños por ambas partes y un buen número de ellos —75— ya han sido liberados desde el pasado viernes, al igual que varones extranjeros cuya liberación se ha producido fuera del canje entre Hamás e Israel. El Gobierno israelí condiciona el cese de los combates a que cada día le sean entregados 10 nuevos rehenes, por lo que, en los últimos días, se habían hecho cábalas sobre si quedaban suficientes cautivos de esas dos categorías para extender la tregua.

Los países mediadores multiplican los contactos con ambos bandos. El jefe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, William Burns —director de la CIA— se reunió el miércoles en Doha con David Barnea, responsable del Mosad israelí. Mientras, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken ha llegado a Israel. Es la cuarta vez desde que empezó la guerra. Entre las discusiones sobre la mesa está la posibilidad de que se exigiera a Hamás que empezara a entregar rehenes varones israelíes y a militares de ambos sexos.

Al mismo tiempo que seguía negociando la extensión de la tregua, el Gobierno israelí continuó insistiendo en su propósito de continuar con su ofensiva contra Gaza, donde el ejército ya ha matado a casi 15.000 gazatíes, según el Ministerio de Sanidad de la Franja.

El portavoz del Gobierno israelí, Eylon Levy, aseguró el miércoles que su país continuaría “aumentando la presión militar para que Hamás libere a más rehenes en Gaza”. Reafirmaba así el argumento oficial israelí que soslaya el peligro que representan también para los secuestrados los bombardeos en la Franja. Al contrario, la narrativa israelí asegura que seguir con la guerra llevará a Hamás a liberar a más secuestrados.

El primer ministro se enfrenta, por un lado, a la presión de honrar su promesa de “acabar con Hamás” y la belicosidad del ala más ultraderechista de su coalición de Gobierno y, por otro, a la de los familiares de los rehenes, que le exigen que todos ellos sean devueltos. Su principal adalid, Estados Unidos, ha mostrado su oposición a que Israel extienda su ofensiva terrestre al sur de la Franja, donde se refugian ahora la mayor parte de los 2,3 millones de gazatíes, y ha reiterado que Israel debe permitir la entrada de más ayuda humanitaria, sin dejar por ello de ofrecer a ese país un apoyo férreo y de respaldar su tesis de que detener la guerra ahora beneficiaría a Hamás.

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